Historia de Zaragoza

Los iberos conocieron la cultura urbana y un desarrollo político notable, inducido por su contacto, muy antigüo, con las civilizaciones mediterráneas, tanto griega como fenicia, antes de la llegada de los romanos a Hispania.

De estas influencias surgió un evolucionado sistema de escritura, mezcla de alfabeto y silabario. El signario ibérico sirvió de vehículo para la escritura de las lenguas ibérica y celta.

Se conservan en Aragón importantes lugares ibéricos pertenecientes a diversos pueblos de esta estirpe, como los ilergetes, los sedetanos, los ilergavones y, probablemente, los llamados "ausetanos del Ebro".

El Valle del Ebro se convierte en lugar de convergencia de las tres grandes áreas culturales prerromanas de la península ibérica: la vascona, la ibérica y la celta. Siendo esta zona la única de toda la península en la que pueblos de las tres culturas coexistieron.

Entre las ciudades Celtas encontramos Salduie (o Salduva según los textos consultados), situada en los alrededores de donde ahora encontramos la ciudad de Zaragoza. Más concretamente en la margen izquierda del río junto al actual barrio de Juslibol. Allí han sido hallados restos de la Edad de Hierro (cabezo de Miranda) que son considerados los vestigios de Salduie, ciudad de los Sedetanos que aparece citada en los documentos de la época imperial romana.

En las ruinas de la ciudad de Contrebia Belaisca se han encontrado dos bronces escritos en lengua celta o signario ibérico, que constituyen los dos textos más importantes para el estudio de la lengua celta en Europa. Se pueden leer estos textos pero por el momento es imposible traducir completamente estas lenguas.
En esta época Salduie era ya una importante localidad, que hasta acuñaba su propia moneda.

En general, colaboraron con los romanos, a cuyo patrón ajustaron su moneda. Sus aristocracias fueron combatientes, lo que se aprecia en los monumentos funerarios de los guerreros, adornados con una estela decorada en la que frecuentemente se representan jinetes, caballos y lanzas. La representación del jinete es también característica de los tipos de las monedas ibéricas, que estos pueblos acuñaron siguiendo el patrón romano. Salduie, era su límite occidental con celtas y vascones.

Los diversos pueblos celtas, fuertemente hostiles a Roma (celtíberos), tales como titos, belos, lusones y suesetanos ocupaban el Occidente de Aragón y su resistencia a la ocupación romana fue larga y consistente. Se organizaron en ciudades-estado, en las que existían magistrados, asambleas y senados. Adoptaron el sistema ibérico de escritura. Hábiles metalúrgicos, sus espadas fueron copiadas por los romanos. La vida del celtíbero se orienta a exaltar el valor personal, el honor y la guerra. Existieron fraternidades de guerreros vinculados a un jefe o una divinidad. Sus dioses fueron los típicos de los celtas europeos como el dios Lug, "hábil en todas las artes"; las "Matres", diosas de fecundidad; Epona, Gran Madre y protectora de los muertos; Dagda, "padre de todo"; Cernunno, dios de la fecundidad, y Sucelo, deidad infernal.

A diferencia de los íberos, los celtíberos no enterraban a quienes morían en la batalla, sino que exponían sus cuerpos para que fueran devorados por las aves rapaces y, así, sus almas eran llevadas a los cielos.

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